"Ahí estaba yo, era un día nublado mas no frío, estaba saliendo de mi hogar aunque no tenía claro el rumbo hasta que derrepente sonó mi teléfono, el identificador de llamadas señalaba un nombre que no puedo recordar.
- ¡Hola! Supongo que vendrás.
- Por supuesto, ya te lo había prometido.
- ¿En serio? No sabes lo que significa esto para mi.
- De nada, te irá súper.
- Te veo mas tarde, adiós.
Salí del Metro, caminé un par de calles y llegué a un edificio muy grande, por sus formas y decorados era evidente que resultaba ser un teatro o algo similar, al entrar confirmé mis teorías, le entregué mi entrada al acomodador y el me llevó a mi asiento, estaba en las primeras filas, me invadía una sensación de incertidumbre al no tener idea de como y por que terminé en aquel lugar, aún así me acomodé y esperé a que diera comienzo la función.
La temática de la obra no logro recordarla, ni su desarrollo, personajes, etc. Pero hay un momento que recuerdo con claridad, al parecer era el clímax de aquella representación, uno de los personajes (supondré que era el protagonista) estaba dirigiendo un discurso a una pequeña multitud, era un tipo no demasiado alto, piel clara y cabello negro (quizás castaño oscuro, no recuerdo bien) muy desordenado; tenía un aire de familiaridad, como si lo hubiera visto antes quizás incluso como si lo conociera de algún sitio.
Teminada la obra salí del teatro y fui alcanzado por aquel sujeto, sus ojos brillaban y era evidente su alegría, hablamos como si nos conociéramos de siempre.
- ¿Te gustó la obra?
- Estuvo muy buena, has crecido un montón.
- Es gracias a ti, quería darte las gracias.
- ¿Gracias de que?
- Por todo, no sería quien soy ahora si no hubiera tenido un papá como tu."
El resto de aquella conversación o los eventos posteriores no los recuerdo pero debo admitir que al despertar sólo podía pensar en el cómo se sentía ese sueño, era tan... Real, cercano, no lo se, pero esto es lo que pude recordar de ese peculiar sueño que como pocos me dejó pensando muchas cosas.