- ¿Para que?
- Sólo tómala.
- No, no lo haré.
- ¿Seguro?
- Si, no caeré en el mismo juego dos veces.
- Está bien, si así lo dices, así será.
Entonces ella se volteó y se alejó caminando lentamente mientras el la miraba sin moverse de su lugar. Lo que el no sabía era que ella no buscaba que el cayera en un juego y lo que ella no sabía era que el, sin que ella se diera cuenta, empezaría a jugar.
1 comentario:
Muy bueno...me gusta, es algo que yo escribiría.
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