"Conversamos un largo rato, comenzaba a hacer algo de frío, entonces le ofrecí mi abrigo y caminamos por el parque, no podía dejar de mirarla pues algo tenía que despertaba mi atención, me sentía como si ya la conociera de antes pese a haber empezado a hablar con ella hace apenas un par de horas, entre tanta caminata logramos dar con el lugar donde estaba estacionado mi auto, le ofrecí llevarla a un lugar que personalmente me agradaba mucho y así poder ver la salida del sol justo a tiempo.
Recorrí las avenidas lo mas rápido que pude, pues solo quedaban unos minutos de oscuridad, fue un viaje silencioso, ninguno se atrevió a lanzar palabra alguna aunque en ese momento no eran necesarias. Llegamos justo a tiempo, era uno de los varios cerros que se encontraban a lo largo y ancho de la ciudad, estacioné en uno de los miradores y apagué el motor, abrí la puerta y descendí; luego me apoyé en el capó del vehiculo e invité mi improvisada cita a admirar el espectaculo. Estuvimos en silencio un largo rato mientras observábamos como el sol bañaba cada rincón de la ciudad, iluminandolo todo y dejando atras las tinieblas que presenciaron mi momento de locura (o quizás libertad), una vez concluido el show ella lanzó una frase al aire 'que agradable, debería repetirse', luego me miró y sonrió amigablemente, sólo entonces pude notar que tenía ojos verdes como esmeraldas los cuales me dejaron impresionado y pensando en cómo no pude notar eso en toda la noche. 'Puedes llamarme cuando desees venir nuevamente' le dije despreocupado, entonces miré el reloj y advertí que se estaba haciendo un poco tarde, debía volver a mi rutina pese a ser Domingo, entonces le ofrecí dejarla en su casa, ella aceptó.
Otro viaje silencioso, no me molestaba, aunque no vendría mal hablar un poco, entonces le di al botón de play y comenzó a correr una canción cuyo nombre no recuerdo, así fue hasta llegar al edificio en donde vivía, lo recordaré siempre por las enredaderas en los muros y el aspecto que evidenciaban que era de mediados del siglo pasado. 'Muchas gracias, espero verte pronto' dijo ella al tiempo que me tomaba la mano y me daba un tímido beso en la mejilla, entonces ella bajó y yo partí a mi hogar. Una vez en mi apartamento preparé un café y tome unos papeles del escritorio, al sacar el boligráfo del bolsillo de mi abrigo cayó una pequeña servilleta doblada, la desdoblé y me sorprendí al ver lo que había escrito 'Muchas gracias' y a un lado una sonrisa dibujada.
Sólo pude reaccionar riéndo para mis adentros, pensando en que no había preguntado su nombre y en lo buena que fue esa noche en donde todo realmente comenzó con un baile sobre un puente."
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